Día 25 de Marzo
Nos vamos a Phnom Penh
Bien
temprano se toca diana, se meten cosas en maleta- tenemos una práctica- y
completamos la rutina de las mañanas que toca movernos.
Nos espera
un Tuctuc que nos lleva raudos, a 10 por hora, hasta la Terminal. No llevo nada
en el cuerpo y tengo hambre solo de pensar que nos esperan 4 horas de viaje
para hacer escasos 200 km. Pregunto al pollito de turno si hay algún café
cerca, asoma la cabeza, mira a la izquierda, mira a la derecha y moviendo la
cabeza con una consternación digna de una plañidera , me mira y me dice
-
No,
café far.
Son de esas
cosas que uno no se cree, las calles llenas de gente los negocios abiertos y no
va a haber un café en las cercanías. Tengo 20 minutos para desmentirle. Cruzo la calle, camino 30 m y eso es lo que
he tardado en darme cuenta que el fulano estaba dormido o perdido. Un Lugar
sencillo que no roñoso y por medio dólar me han dado ese caldo negro, esperma
de dioses que por acá llaman café.
Compañero de café
Tambien servían gasolina a las motos sedientas
De nuevo
embutidos en una minivan y para mas INRI, atrás. Al lado tengo a Eva y del otro
a una británica de Yorkshire, que a la media hora de salir me pide una bolsa de
plástico “ Just in case”…..se estaba mareando y todavía quedaban 3 horas de
viaje. Ha aguantado como una valiente hasta que hemos parado a mitad camino y
le he dado un Melox que le ha tranquilizado el estómago y a partir de ahí hemos
hablado sobre su viaje de 3 meses solo a playas de Tailandia y Camboya y se asusta cuando se entera que vamos a hoteles
de 25 usd por que ella va a dormitorios comunales de 3 usd. Le pregunto cuanto
gasta en fiesta y resulta que ella ha gastado mas dinero en cervezas que nosotros
en hoteles. Nos da varios consejos sobre las playas tailandesas y ya tenemos
varias en mente para ir a pasar los últimos días de viaje.
El hotel
contratado a través de Agoda, por vez primera ha sido un fiasco auténtico.
Prometía
balcón o terraza, No. Aunque no nos habían avisado que los almohadones de
adorno era de imitación a seda sintética rotos , así estaban esperándonos en la cama. Tampoco
decía nada que el hotel era viejo y decrépito. Como ironías del destino lleva
el nombre de Modern City Hotel. No tenía
un armario donde guardar nuestra ropa. Me he negado a aceptar y he dicho con el
tono autoritario que me caracteriza que me cambiaran de hotel a uno cercano.
Sin mediar
palabra me han invitado a cruzar la calle y me han dado una habitación en el
Queen Wood Hotel, que además tiene piscina. Es del mismo dueño.
Diseño italiano de silla para mesa inexistente
Después de
comer hemos peleado un rato con la caja fuerte que primero no quería abrirse y
que finalmente han abierto por el famoso y socorrido método de las hostias
consecutivas.
Ahora, y no
es broma, no la podemos cerrar. Nos
rendimos y nos encaminamos a la piscina que está en un octavo piso y
domina la ciudad. Nos rodean 1001 pagodas y el aliento del dragón de ayer que
se ha venido con nosotros de paseo a la ciudad.
Que aire
mas caliente!!!!!! Y el Mekong que no
sirve para refrescar un carallo.









A petición de Macoll me voy a dejar crecer el bigotillo para hacer la versión mexicana de Manolo Guardía urbano para pasar a ser el patrullero 777
ResponderEliminarA ver si consigues fotografiar algun guapo camboyano,en vez de cigalas, es todo un reto........jajajajaja.
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