Día 9 de Febrero
Café del que ya he relatado sus virtudes
Otro día
que el reloj natural nos juega una broma despertándonos a las 5 a.m.
Tiene sus
ventajas el levantarse temprano y es que funcionamos con el horario local,
desayuno a las 6:30, comida entre 11:30 y 13:00. Cena no mas tarde de las 20:00
Hoy tenemos
el firme propósito de absorber las enseñanzas del museo de etnología con su
gran despliegue de arte tribal así como los utensilios y trajes usados en la
vida cotidiana por las diferentes etnias que pueblan el país. De entrada es
prometedor.
Como esta a
7 km. del centro y en un lugar que se sale de los mapas turísticos, creemos que
es el momento de probar un taxi Viet. Paro uno y comienza el proverbial
intercambio de información entre dos razas que están destinadas a no entenderse
por lo poca similitud que hay tanto entre sus idiomas hablados como los
gesticulados.
-
Do
you speak English
-
Sonrisita
( ¿que dirá este tío de cráneo pelao y cara arrugada?).
Yo entiendo
con su sonrisa que quiere decir NO
Me haces
gestos con la cabeza. Para mi esta claro
que me pregunta a donde quiero ir
-
Ethnological
Museum. Yo insisto con el inglés.
Otra sonrisita de santo. Me queda claro que no me entiende por lo que
señalo un una lista de atracciones de la ciudad que me han dado en el hotel y
que vienen los nombres en Viet y su dirección. Entiendo que por aquí debí haber
empezado.
El toma el
teléfono y mantiene una conversación de longitud en el tiempo considerable.
No me cabe
la menor duda que la compañía de taxis le esta dando direcciones de cómo
llegar. Estamos salvados. Me indica
que entre pero yo no lo voy a hacer, soy demasiado listo para dejarme engatusar
por el primer taxista.
-
¿Money?
Al tiempo que acaricio la yema de mi dedo pulgar con la del índice de la misma
mano.
Dice algo ininteligible pero
señala el taxímetro. Por suerte tengo mi mapa que me señala gran parte del recorrido y aunque el museo no sale, ya en el límite del papel se ve un flecha con el nombre del museo y la leyendo 1 km, por lo que me dedico a monitorear el camino para que no nos lleve por el trayecto mas largo.
Conduce a 15 por hora, parece tortuga y empiezo a creer que o es su primer día como taxista o es marciano. Llama en otro par de ocasiones como si la inseguridad se estuviera apoderando el pero según el mapa estamos sobre el camino correcto. Cruzamos el Río Hichii, justo donde se termina mi mapa pero solo falta un km ¿ Que podría pasar en tan solo 1 km si los 6 restantes los hemos hecho sin problemas?.
Justo a partir de aquí se le ve tan perdido como estamos Eva y yo. Vuelve a llamar, cada vez vamos mas despacio, nos pitan de todas direcciones, desembocamos en una avenida anchísima, misma que recorreremos 3 veces arriba y abajo. Le digo que baje y pregunte. No seáis curiosos y queráis saber cómo lo hice, la cuestión es que me entendió y bajó muy obediente, le señalan que hay que ir para tras, es decir en la dirección de donde venimos. Sigue dando mas vueltas que el marcador del taxímetro que por cierto marca lo gastado hasta ahora, el precio por Km recorrido, los Km que hemos recorrido y el tiempo empleado en el recorrido. ¿ Para que quiero saber tanta información si no podemos dar con dichoso museo? Si hubiera llevado un GPS insertado sería el taxímetro perfecto.
Llegamos a una rotonda, se pega al bordillo de la glorieta y se baja, me pregunto si es que preferirá olvidarse de su vocación de taxista, de su taxi y de sus pasajeros y huir, pero no, pisando los setos que adornan el jardín se ha acercado al otro extremo para poder leer el nombre de la calle. Se vuelve vistiendo una sonrisa triunfal, se sube al coche y desembocamos en la calle Nguyen Van Huyen, justo donde esta el museo.
Ah, pero la calle es muy larga y seguimos a 5 por hora mirando edificios a ver si identificamos lo que ya se está convirtiendo en nuestro particular Ítaca. Por fin aparece ante nosotros, grande, blanco, de moderna arquitectura y……cerrado.
Nos echamos a reír, en eso nos hemos entendido los tres perfectamente y nos volvemos al centro. El city tour involuntario nos ha costado 70 minutos de paseo por rumbos desconocidos para el y para notros y 300,000 VND ó 15 dólares.
A destacar la coleeción de cascos para motoristas femeninas en la fila de abajo
Detalle cercano de los cascos
Pagodas no faltan, casi como bares hay en España.
Nos bajamos al llegar al barrio antiguo donde el tráfico se ha transformado en un tapón de desmedidas proporciones. Se nota que esta noche es fin de año.Nos introducimos en el maremágnun buscando crema para el cuerpo lo cual se había convertido en los últimos días en misión imposible. Entramos en una farmacia.
Saco otra vez mi mejor inglés con acento mandarín y exclamo.
-
Body
cream.
Me miran como cualquier terrícola miraría a un extraterrestre.
Me pongo a masajearme los brazos, luego el cuerpo.
El farmacéutico se dirige hacia un estante y me viene con una crema en
tubo y ante mi cara de asombro pone la mano como garra y comienza a rascarse el
brazo. Me ha traído una pomada para la sarna. Comienzo de nuevo, pienso que quizá
si explico toda la ceremonia que principia con la ducha la cosa se simplifique,
así que hago ruido de agua caer y me
pongo a silbar mientras me froto la cabeza, los sobacos y cuando voy a hacer
como cierro el agua ya me tenía el gel de baño en el mostrador.
Empiezo a negar con la cabeza cuando entra un parroquiano y el de la
farmacia aprovecha para desentenderse de mi y mis gesticulaciones. Obligado por
las circunstancias hincho pecho y lleno de orgullo herido hago lo mismo y
salimos de allí sin crema para el cuerpo
El lavado de platos del restoran callejero
.
Lunch Time, Tamarindo café, nos sacan una carta vegetariana, otra de
comida cantonesa, una de comida de Taiwán y por último una de comida Hindú.
Pedimos rollitos primavera , una sopa Wontong y yo un guiso de
berenjenas con judías verdes en salsa de tamarindo acompañado de un bol sticky
rice( arroz pegado). Un acierto, todo un festival de sabores.
Guiso de berenjenas y salsa de tamarindo
Los rollitos primavera
Para los amantes del picante
Carniceria a domicilio
Al anochecer el centro se llenó de gente, estaban las calles iluminadas
y habían diferentes escenarios con espectáculos que iban desde la música machacona
a conjuntos de coros y danzas folclóricas.
Por desgracia con esos madrugones que nos pegamos y aunque lo intentamos,
a las 10 estábamos clavando el pico y no vimos el castillo de fuegos
artificiales con que dieron la bienvenida al 2013.














