Día 1 Febrero
Me desperté
con la novedad de un producto comprado por Eva en Internet y que nos había
llegado en un paquete a casa de Mark. Como podréis discernir por la foto,
cuando uno esta en un bus de largo recorrido y le entran las ganas, no habiendo
posibilidad de entendimiento con el conductor por ligeras diferencias
idiomáticas, entonces es el momento de usarlo. Es una bolsa de plástico con una
abertura lo suficientemente grande para que tanto ellas como ellos sean capaces
de acertar no meando el suelo de donde te
encuentres y comenzar a descargar al
tiempo que modificas el ceño fruncido y la cara de angustia de aquel que ve que
se mea encima por un gesto beatífico y placentero que va en proporción directa
a la cantidad de líquido amarillento que fluye. Para mayor modernidad y por
arte de magia, a los segundos el líquido se ha transformado en un gel incoloro
el cual no tiene ningún aspecto de catabolito o producto de deshecho de origen
humano con lo que lo puedes tirar por la ventana, finalizando así la ceremonia
de descarga.
La promesa
del día es ir a Carmel, pueblo costero que a parte de ser sede de grandes
fortunas, nuestro amigo y admirado Clint Eastwood fue alcalde por el partido
republicano, partido al que pertenece desde su juventud, y además tiene un
local de jazz.
Hermosas
casas de millones de dólares jalonan las muy bien ciudades calles de este
lugar.
Por suerte
para mí ya conocía este pueblo en días
soleados porque ayer cuando íbamos acercándonos a la zona, comenzó a caer una
espesa niebla que nos fastidió la excursión, tornándose un día frío y
desapacible.
Aún así
estuvimos un rato de paseo. Nos acercamos hasta la playa para ser testigos del agrisado
imperante y de lo destemplado del clima.
Me olvidé
de la gorra y pasé bastante frío. Todavía no soy consciente que la ligera
pelusa que recubre mi cráneo ya no es suficiente para guardar el calor corporal.
Espero no tardar en tener presente esta carencia porque de otro modo seré pasto
de las gripes aviares o no que deambulen por la península de Indochina.
veamos ahora una vistas de la playa de Carmel y sus dramáticos bosques marítimos
En la
tarde, ya anochecido, visitamos un complejo para artistas donde se les
proporciona tanto estudio de trabajo como apartamento para vivir y que es la
modificación de los edificios que formaban la industria curtidora mas
importante de California. Tenían una jornada de puertas abiertas para ver los
trabajos y con buena música en vivo que el frío hacia imposible disfrutar.
Para finalizar
el día cenamos en Shadow Brook, un restaurante al lado del río Capitula rodeado
de vegetación exuberante. Allí actuaba
un primo de Tery llamado Joe Ferrara, un personaje con aspecto de osote de
peluche y con una caja de resonancia torácica que le permitía tener una de las
voces mas graves que he oído. Una mezcla de Johnny Cass y Pavarotti.
Se
acompañaba de solo su guitarra y su vozarrón y estuvo cantando sin parar, sin
tomarse un respiro y dándole muy pequeños sorbos a un vaso que contenía líquido
ambarino que bien podría ser un destilado de malta fermentada. Su repertorio es
variadísimo cantando a Elvís, Cole Porter, Mary Hopkin, Consuelo Velázquez y su
Bésame Mucho, Willie Nelson, Dino Mart
Mark me
contó que un tiempo atrás, Joe había cantado en un maratón y estuvo cantando 12
horas con descansos que sumaron 35 minutos en total.
Al
acercarse a la mesa a saludar a su prima, conversamos un rato y Mark le preguntó
--
¿Joe,
cuantas canciones cantantes el día del maratón.?
-
A hundred and eighty five (185)
-
¿Cuantas
canciones sabes?
-
Podría
tocar otro maratón y no repetir ninguna
canción y cantar otras 185 canciones diferentes, pero en cambio soy incapaz de
recordar donde estacioné el coche esta noche.
Un tipo entrañable.
A la salida, Eva me pidió permiso para cambiarme por un príncipe......No le dio resultado









