jueves, 28 de febrero de 2013

Día 28 Febrero

Día 28 Febrero

Hoi An





¿ Y por que no un poco de pedaleo por la zona rural?

En el hotel nos prestan unas bicis y allá que nos vamos, sin mapas pero con mi brújula natural con la que nací pegada al trasero.
Nos adentramos por caminos todos ellos habitados  y con la particularidad que las casas están muy bien construidas , muy bien pintaditas y muy arregladitas.
Poco tráfico y todo el mundo con el “ helou”  en la boca.
Veo algo que reluce en la orilla de la carretera y al acercarme  advierto que es una semiesfera de cristal espejo y que sirve para concentrar el calor del sol y cocinar, ahorrando de esta manera combustible.










Ahora vamos pegados a uno de los tantos brazos que tiene el río y  observamos a los pescadores en sus barcas dedicados a  sus tareas. Las redes enormes se sumergirán en la noche con un farolito en el medio que sirve de cebo y atracción, para luego y  mediante una manivela subir las redes , quedando el pescado fuera del agua y a merced de sus pescadores.







Mi bici tiene un manillar que parece un rallador de zanahorias y me tiene las palmas de las manos rojas y escocidas. Mejor las regresamos y nos alquilamos una moto por lo que hoy probamos todos los vehículos de dos ruedas que no necesitan presentar examen de conducir ante las autoridades.


                  Casas en mitad del campo



¿ Se nota la tranquilidad del lugar?



                 

     ¿ Se escucha el silencio de la campiña?


De nuevo otra vez motorizados nos encaminamos en dirección a la playa, llamada Cau Dai. Hay mucho supe hotel  con villas elegantes y sin clientes. ¿ A que se dedican en realidad?
Hay otra zona con mucha palmera y enramadas con restaurantes. Siempre hay mas oferta que demanda por lo que se ven bastante vacíos en general aunque hay gente en tumbonas leyendo, escuchando el iPod y bañándose.

A tres km hacia el N, se encuentra la playa de An Ban, solo 6 enramadas, la que hemos elegido se llama Soul Kitchen y tienen las mesas muy separadas por lo que nadie molesta a nadie, pisas sobre césped por lo que es muy agradable ir descalzo y para cuando terminas de comer tienes unos sillones tan anchos que parecen camas o son camas que parecen sillones. Probamos un carpacio de atún pero por el grosor de las cortadas más bien podría ser shashimi y luego unas deliciosas pastas, con almejas para Eva y con camaroncitos para mí, todo regado con una fría cerveza de barril.
Uno de los sofás- camas nos hace ojitos. nos enfilamos hacia el antes que nos lo roben y a descansar la comida en posición horizontal mientras un cafetito con hielo nos sosiega  el  paladar lo suficiente antes de abrirse camino rumbo al tubo esofágico.

Nadie vende collares, nadie se acerca a ofrecer boat trips uan hauar. Placidez total. Como para quedarse a vivir un rato.

Me mojo los pies para que nadie me diga que se siente remojarse en el mar de la China.
Mas templado que el Mediterráneo pero mas frío que en México en esta temporada.

Se acaba la batería antes de tiempo. No la debimos cargar apropiadamente. Hoy poca foto y menos texto



      Perfecta convivencia entre el turismo moderno y los oficios atávicos