Día 21
Febrero.
Ninh Binh -
Hue
Para
terminar el buen trato que nos han dado en el Kinh Do hotel, y en especial
Thang, nos llevan gratis al ferrocarril como una última muestra de afecto,
gratis. Quiero resaltar a que nos han traído, nos han llevado., cuidado como a
bebes, aconsejado siempre lo mejor y siempre con una gran sonrisa.
Ahora y
según el horario de la pizarra, tenemos por delante 11 horas en dos literas del
tercer nivel de un camarín para 6. Parece ser que no importa si el viaje es de
día o de noche, como los trayectos son tan largos en tiempo, siempre hay
literas en los convoyes.
Destino
Hue, ciudad muy vital y con el gobierno mas progresista del país. Fue muy
bombardeada durante la guerra pero con ayuda alemana ha sido reconstruida. Veremos.
He leído que todavía tiene maravillas que presumir.
Como fuman
estos Viets. Solo he visto fumar hombres. La mayoría fuman unos apestosísimos
petardos cuando van de aquí para allá y en cuanto entran en relax y toman
asiento, tienen una pipas gruesas de casi un metro de largas con una cazoleta
que llenan de tabaco en hebra y entre
chupada y chupada hacen descansar en una cubeta vacía.
En cuanto a
los modales, son otros totalmente diferentes a los que imperan en nuestros
países. No está bien visto besarse en público, en cambio se puede mear en
cualquier esquina, sonarse con los dedos en público y escupir mucho en todas
direcciones.
Vuelvo
rápidamente con el café solo para repetir que son unos maestros en la forma de
hacerlo. Nada de máquinas italianas, es café colado pero exquisito. Prometo no
repetirme con lo mismo.
Estamos en
la estación. Como me recuerdan estas aglomeraciones las que viví y sufrí de
pequeño, cuando íbamos la familia a pasar el verano a Bronchales y salíamos de
la estación de Aragón, todos tratando de agarrar lugar en los asientos de
madera, metiendo las maletas de cartón por las ventanillas. Sin orden, a
empujones.
A destacar los asientos de madera
El tren estás por llegar y no sabemos el vagón 8 a que altura para
Este
personaje lo encontré en la estación mientras esperamos la llegada del convoy. Os
presento al Humphrey Bogart de Ninh Binh. Mando tres instantáneas consecutivas.
Todo un personaje ¿ Parece philip Marlowe?
El original
Si la
primera experiencia en tren fue memorable esta va a ser inolvidable. El colchón
no existe, es una tabla y una estera roja de espesor exiguo. La sábana no cubre
toda la estera y podríamos decir que el techo casi me roza la nariz.. Todas las
ventanas están clausuradas y las tres de emergencia tienen llave por lo que las
únicas salidas son las puertas. Esto es una ratonera. Acabo de ver unas cajitas
metálicas con unos martillitos de juguete para liarse a hostias en caso de accidente. Lo que no se si contra
los vidrios o entre nosotros para ver quien llega antes a la puerta.
Antes de que empezara a llenarse

Mi chalet
Como no
sabemos si venden comida o hay vagón comedor, nos hemos traído unasgalletas, agua y arroz inflado. Veo que
hemos acertado ya que pasa uno con un carrito vendiendo una “gran variedad de alimentos”, arroz
inflado y limones verdes. Lo del arroz es entendible pero….¿ Y los limones? Ah,
debe ser para el escorbuto debido a lo largo que son los viajes en tren.
Me bajo en
un alarde de alpinismo sexagenario para ir al baño y, oh sorpresa, el pasillo
está lleno de sillitas de párvulos con gente sentada y cabeceando al ritmo del
chucu chucu del tren.
Comienzan a aparecer los primeros ocupantes de pasillos
Hemos
parado en un par de ocasiones, son las 14.00 horas y sin saber como el camarote
se ha ido llenando, no se quienes son todas esas personas pero desde luego no
tienen litera pero ahí están, unos compartiendo la cama de a bajo, otros en el
suelo y niños dando vueltas por el “ no espacio”. Cuento 13 entre niños y
adultos. ¿ Cómo lo hemos conseguido?.Pasan vendiendo bandejas con fideos con
pollo. Esto es similar al camarote de los Marx en “ Una noche en ópera” pero
con fuerte olor a pollo hervido.
Después de
11 horas y ante el temor que no pare lo suficiente en la estación para poder
sacar a toda esta gente para a su vez empezar a recoger nuestras cosas, extraer
las mochilas de debajo las camas, cruzar un pasillo infestado de personas,
bultos, sillas y por último llegar a la plataforma.
Eva lo
consigue con inusitada rapidez, yo me quedo, sin posibilidad de seguir hacia
delante, a la puerta del water donde el
suelo está mas mojado. Un jovencito me
da la típica conversación, el va hasta Saigón, todavía le quedan 19 horas de
suplicio - Cruzarse el país de Norte a sur, desde Lao Cai hasta Hanoi son 45 horas.
Pasan los minutos y no llegamos, según el GPS de un australiano ya estamos
llegando pero este tren no aminora la velocidad, el pasillo ya se lleno. El de
atrás me empuja con su mano en mis posaderas, me giro y le hago cara de donde
quiere que me mueva si estoy hecho un sándwich. El tren aminora la marcha, por
fin se detien, se abre la puerta y antes que baje el primero ya subió uno con
una caja enorme. Al parecer dentro de la filosofía Confuncioniana no existía el
aforismos Antes de entrar dejen salir.
El de atrás
sigue toqueteándome el culito. Se que no hay nada sexual en los empujones, solo
una ganas irreprimibles de salir de aquel lugar.
Veo que Eva
desaparece lo que indica que ya bajó, ayudado por la propulsión que me ofrece
mi perseguidor ya estoy yo también abajo en un anden lleno de fieras ávidas por
encaramarse………que sensación de bien estar se siente al estar de nuevo libre. Lo
conseguimos. Finalmente fueron 12 horas de una experiencia inaudita. Lo que me
sorprende es que nadie se siente ofendido ni agredido por recibir empujones, si
hay que pasar por encima de un anciano paralítico, ello lo hacen. Por ahora no
me nace hacerlo, a lo mejor algún día y de tanto comer fideos fritos, me
contagio y me decido.
Constreñido a mi parcela del último piso, no pude sacar fotos de lo que me rodeaba.
Hemos
subido de categoría, Hoy y por las próximas cuatro noches estaremos en el Hotel
Waterland, habitación Deluxe, aire, baño con cortina para no mojar, dos camas
grandes y desayuno y todo por 25 usd.
Hotel Waterland