lunes, 25 de marzo de 2013

Día 25 de Marzo



Día 25 de Marzo



 



Nos vamos a Phnom Penh

 

 


Bien temprano se toca diana, se meten cosas en maleta- tenemos una práctica- y completamos la rutina de las mañanas que toca movernos.
Nos espera un Tuctuc que nos lleva raudos, a 10 por hora, hasta la Terminal. No llevo nada en el cuerpo y tengo hambre solo de pensar que nos esperan 4 horas de viaje para hacer escasos 200 km. Pregunto al pollito de turno si hay algún café cerca, asoma la cabeza, mira a la izquierda, mira a la derecha y moviendo la cabeza con una consternación digna de una plañidera , me mira y me dice
-         No, café far.

Son de esas cosas que uno no se cree, las calles llenas de gente los negocios abiertos y no va a haber un café en las cercanías. Tengo 20 minutos para desmentirle.  Cruzo la calle, camino 30 m y eso es lo que he tardado en darme cuenta que el fulano estaba dormido o perdido. Un Lugar sencillo que no roñoso y por medio dólar me han dado ese caldo negro, esperma de dioses que por acá llaman café.

                  Compañero de café


                                Tambien servían gasolina a las motos sedientas


De nuevo embutidos en una minivan y para mas INRI, atrás. Al lado tengo a Eva y del otro a una británica de Yorkshire, que a la media hora de salir me pide una bolsa de plástico “ Just in case”…..se estaba mareando y todavía quedaban 3 horas de viaje. Ha aguantado como una valiente hasta que hemos parado a mitad camino y le he dado un Melox que le ha tranquilizado el estómago y a partir de ahí hemos hablado sobre su viaje de 3 meses solo a playas de Tailandia y Camboya y  se asusta cuando se entera que vamos a hoteles de 25 usd por que ella va a dormitorios comunales de 3 usd. Le pregunto cuanto gasta en fiesta y resulta   que ella  ha gastado mas dinero en cervezas que nosotros en hoteles. Nos da varios consejos sobre las playas tailandesas y ya tenemos varias en mente para ir a pasar los últimos días de viaje.



El hotel contratado a través de Agoda, por vez primera ha sido un fiasco auténtico.
Prometía balcón o terraza, No. Aunque no nos habían avisado que los almohadones de adorno era de imitación a seda sintética rotos ,  así estaban esperándonos en la cama. Tampoco decía nada que el hotel era viejo y decrépito. Como ironías del destino lleva el nombre de Modern City Hotel. No  tenía un armario donde guardar nuestra ropa. Me he negado a aceptar y he dicho con el tono autoritario que me caracteriza que me cambiaran de hotel a uno cercano.
Sin mediar palabra me han invitado a cruzar la calle y me han dado una habitación en el Queen Wood Hotel, que además tiene piscina. Es del mismo dueño.


                               Diseño italiano de silla para mesa inexistente



Después de comer hemos peleado un rato con la caja fuerte que primero no quería abrirse y que finalmente han abierto por el famoso y socorrido método de las hostias consecutivas.
Ahora, y no es broma, no la podemos cerrar. Nos  rendimos y nos encaminamos a la piscina que está en un octavo piso y domina la ciudad. Nos rodean 1001 pagodas y el aliento del dragón de ayer que se ha venido con nosotros de paseo a la ciudad.

Que aire mas caliente!!!!!!   Y el Mekong que no sirve para refrescar un carallo.


                                  Calles de la capital llenas de tuctucs y carritos de mano



                          Para mi amigota Claudia........ ¿lo extrañas?


Día 24 de Marzo



Día 24 de Marzo

 

Otres beach. Sihaounockville 

 

                 Los alientos del Gran Dragón se reflejan en las olas del atardecer



Día dedicado a no hacer nada salvo remojarnos en el amnios camboyano y darnos un masaje playero  gustossssso.



No puedo decir gran cosa del día ya que me resulta imposible transmitir  con palabras lo que se siente rodeado de agua, arena, cerveza y un compendio de rubias y la morena de Eva.

Por no hacer no hice casi ni fotos.
Pero en la noche nos dejamos caer por el Ibiza, no por el nombre sino por recomendación de la niña de las cabañas.

Vimos un plato que se acompañaba de “Canari sauce” y nos preguntamos que sería eso. Pronto tendríamos respuesta cuando se acercó el hombre mas jovial y dicharachero que haya podido parir Vigo y sus alrededores. Al escucharnos hablar nos pregunró si éramos españoles, ya saben, Eva cuando está conmigo se mimetiza y habla casi como yo, nos pusimos a intercambiar impresiones y nos contó que trabaja para este lugar en Invierno y que en unos días partirá hacia Ibiza para trabajar allí la temporada de primavera verano.
En cuanto a la salsa canaria , se debe al cocinero Leo que es originario de aquellas islas pero que ya se asentó por estos lares incluyendo familia local. Según sus palabras,  tiene una bebita que le hacer caer la baba. Cosas de padres caldosos…supongo.
Felicidades a los dos desde aquí porque nos dolió tener que irnos al día siguiente y no poder repetir su cocina y su magnifica terraza.

                                        Jesuús de blanco  y Leo de rojo


              Bueno, está  bien, lo reconozco, le doy un par de dolares aml barquero para que pase 

                                             al    atardecer y darle algo de vida a las fotos


                               Uno de los trabajos de Hércules, barrer la playa





Día 23 de Marzo



Día 23 de Marzo



 



Otres Beach , Sihanoukville


                              Pobre moto lo que debe arrastrar para ganarse el aprecio del amo

 




La noche del 22 cenamos con los amigos Lee & Jim, nos llevaron a un lugar regentado por un británico que hace las mejores costillas BBQ en todo el sudeste asiático. Por lo menos eso dicen ellos porque nosotros dos no las probamos por aquello del cerdo y nuestra religión musulmana. Por cierto que el británico debe probar todas las costillas que salen de su cocina porque el diámetro de su cintura así lo atestigua sin equivocación alguna.
Esa noche compramos el billete para Sihaunokville, el cual nos vendieron como un minibús y finalmente resulto un coche grande para 4 viajeros, dos franceses muy callados y nosotros. 96 km por 5 usd .
La primera hora de viaje ha sido placentera por carretera poco transitada pero conforme nos acercábamos a la desviación que lleva desde el sur a la capital, aquello se ha puesto mas denso y han empezado los sustos -¿ pero que hace este tío adelantando en curva y sin visibilidad?- o aquella también de - ¿ Pero que no ve que viene un camión a toda velocidad de frente?- y así todo el resto del viaje hasta llegar a este centro de diversión lleno de turismo y que según las apetencias de cada quien y lo que busca, se divide por las diferentes playas. Serendípity para los juerguistas irredentos que duermen 4 horas al día y en la playa a pleno sol. Victory Hill para los mas tranquilos y la nuestra de Otres para los que viven de día y duermen de noche.
El coche nos ha dejado en el centro del pueblo y un tuc tuc nos ha transportado  hasta nuestra cabaña y nos  ha costado casi tanto como llegar aquí desde Kampot. Curiosidades del mercado.
Aunque hemos salido en diferentes vehículos y a diferentes horas nos hemos encontrado con Lee & Jim en el hotel que acababan de llegar. Ellos están aquí para verse con otros amigos orientales-americanos que están casados con camboyanas. Nos los presentan, nos invitan a cervezas y a una frutas raras que están sobre la mesa y comienza la charla.


Un filipino cachondo, un japonés que lucho en Vietnam y que lo primero que hizo al salir del ejercito fue viajar por Europa y que me preguntó si conocía Arenys de Mar, del que guarda gratos recuerdos así como de las suecas que pululan en el 72 por allí.


Estas  cabañas que se llaman Orchid solo cuestan 15 usd pero que no tienen aire.
Esta primera noche ha sido pesada, menos mal que solo vamos a estar otro día y ya nos movemos de las playas. Eva esta de malas por culpa del calor, no lleva bien esto de las temperaturas altas.
Desde que empezamos a visitar playas he notado un bajón muy grande en el interés del viaje. Siento que no me han enseñado nada que no haya visto antes en México. Se que no debería comparar pero me resulta inevitable.
                 
                              Cabañas Hilton





Para comer, solo cruzamos una senda de tierra roja y ya estamos en la playa. Mientras esperamos la comida se acerca una chica con una especie de cigalas pero con mas carne y la piel mas blanda. Compramos tres para probar y la decisión es “ Desde mañana solo comeremos esto”. Güenissssmas.

Las playas son estrechas y muy largas con mucha vegetación hasta casi la misma orilla.
Meterte en el agua y sobre todo cuando ya anocheció, me da la sensación de estar flotando en líquido amniótico. Muy, pero que muy placentero. De acompañamiento tengo ráfagas del Where is the love de Sergio Mendes y su Brasil 66 que me llegan  desde la orilla empujadas por el viento.






                            Aunque parezca el mismo....es otro atardecer y otra barca