Día 18
Febrero
Remando con los pies
Comienzo
con algo que me acaba de ocurrir. Me he dado cuenta que he perdido mis gafas de
cerca. Las deje anoche en el tren. Gran
disgusto, porque que puedo hacer con lo que me gusta leer y escribir sin mi par de
muletas visionarias.
En el hotel
hay un chico, Tang, con un buen inglés y
muy servicial, de los que viven intensamente su profesión. Le pregunto por un
lugar donde hacerme unas gafas y cuanto tiempo me llevaría hacerlas. In the
moment, me contesta.
Óptica Dú´c Nam ( con los dos acentos uno sobre y el
otro al lado). Explica lo que quiero, me quitan mis gafas de lejos, yo digo –
esas no , las quiero para cerca. Me mira Tang con una cara reprobatoria
pidiendo paciencia. El óptico las mira, ve la graduación y me monta unos vidrios
en las gafas que usan los ópticos y me dice que esas son las que necesito
mientras me da un periódico para que lo compruebe. Leo de maravilla.
Nos hacen
sentarnos, me dan un te y antes que me
lo acabe ya tengo mi par de lentes para cerca. Precio 30 usd. Por montura y vidrios. Además baratísimo.
En este
tipo de viaje suceden sorpresas, a cada
vuelta de la esquina se presentan obstáculos
y hay momentos donde te dejas llevar porque no importa gran cosa que
suceda pero en otras ocasiones hay que tomar decisiones rápidas y drásticas.
Veamos que
pasó ayer noche. Teníamos previsto tomar un bus cama al cual nos subimos a las
7:30. Para nuestra sorpresa hay colchonetas en el pasillo y unos asientos
reclinables 127° pero estrechos y cortos. Nos mandan hasta el fondo, al final
del bus. Los asientos tienen una anchura de 45 cm. y al acostarme las piernas
se me salen y el tobillo queda apoyado en una barra metálica que hace de límite
de mi lugar. Pienso que a lo mejor en posición fetal pero entonces utilizo mas
de los 45 cm. asignados. Imposible estar así por 11 horas, además hay dos pisos
de estos sarcófagos y arriba mío casi tocándome la nariz tengo el piso
superior. Aquello era lo mas parecido a una galera de negreros .Le digo a Eva
que si le parece bien enviamos “ a fer
la má “ el bus , nos buscamos un hotel y mañana con tranquilidad nos tomamos
entren. Pido mi equipaje que ya está en la bodega del bus y como la estación
del tren está enfrente vamos a comprar
los billetes del día siguiente.
A veces la
suerte se alía con nosotros….Hay billetes para hoy y además en cabina de 4
literas y 5 usd. mas baratos que cuando vinimos. Por supuesto no nos han devuelto nada del bus.
La cabina
es de madera, tiene lamparita en la mesa de noche y hasta cepillo de dientes y
toallita refrescante. El baño no es una sala de quirófano aséptica pero no
difería del baño de un pub un sábado en la noche y tampoco olía como el averno.
Cabina de 4 literas
6 a.m.
llovizna sobre Hanoi. Tomamos un taxí a la estación camionera para tomar el bus
a Ninh Binh. Quizá por que era tarifa nocturna o porque somos unos
pardillos el taxímetro corría como galgo
tras liebre. En la estación me hago entender con la suerte que me dicen que en
10 min. sale el bus. Hace mas de 40 que debía haber salido pero este trasto no
se mueve.
Poco a poco
comienza a tomar posiciones, los buses se ponen en fila para tomar la salida de
la estación, a unos se las dan antes y a otros como nosotros no nos dejan
salir, parece aeropuerto y nosotros avión tomando posiciones en la cabecera de
pista.
Hay un
fulano con un salacot que es quien manda mucho que por fin nos da el banderazo
de salida. Inicuamos la marcha con una parsimonia enfermiza hacía la calle
principal donde los 6 millones de hanoienses pasan con sus motos en ese momento.
Literalmente cuando todavía no hemos caminado 10 metros una veintena de
personas se abalanzan sobre el bus y suben.
¿ Por qué
no entraron ante? ¿ Por qué no estaban
esperando en el andén y subieron de forma ordenada donde estuvimos parados mas
de 40 minutos? Estos son misterios que solo el Dr. Jiménez del Oso puede
descifrar.
En lugares
estratégicos hay gente que le hace la parada la bus, y este bajando la
velocidad pero sin llegar a pararse ni
acercarse a la acera, permite que siga subiendo gente la cual debe sortear con
peligro de su integridad física a todos los vehículos que en ese momento pululan
por la ciudad. Es en estas ocasiones cuando el interior se vuelve un griterío,
supongo que unos azuzan para que se den prisa y otros los alientan para que
sientan el calor de los que creen en ellos y su pericia.
El colmo,
en plena carretera sube el Trilero ( en México el de la bolita). De una cartera
de plástico que le servirá de mesa, saca tres naipes, dos son tréboles rojos y
uno son diamantes negros. Comienza la timba. Todos sacan las carteras y
apuestan, se hablan en un tono que pareciera fueran a saltarse a la yugular
pero es solo la vehemencia de sus tonos y el lenguaje corporal lo que te hace
confundirlo con posible violencia.
El trilero y al extremo superior derecho el soldadito apostador
Hay un
soldadito vestido de verde que saca varios billetes de alta denominación,
apuesta y ya no saca el dedo de la carta elegida, el intercambio dialéctico
continua pero el no cede y no quita el dedo de la carta. Al final no se quien
ha perdido o ha ganado. Unos kilómetros mas adelante el fulano se baja en busca
de mas incautos. He ido a sacar fotos pero no me han dejado, me miraron feo.
Aún a si he logrado, haciéndome el despistado sacar dos instantáneas movidas,
guardo la cámara y trato de pasar desapercibido como si eso fuera posible
siendo los único occidentales entre tanto ojito rasgado.
Con un mapa
que cubre 600 m x 600 m del centro del la ciudad identifico que estamos a dos
cuadras del hotel, pedimos que nos paren y ya hemos llegado al hotel Kinh Do de
Ninh Binh tras 13 horas entre trenes taxis y buses.
El hotel Kinh Do....18 usd
El
recepcionista Tang, muchacho culto, hablando inglés y Francés muy bien y
estudiando turismo se brinda a llevarnos por los alrededores en sendas motos
conducidas por el y un amigo. Vamos por carreteritas secundarias que discurren
por paisajes idílicos de arrozales rodeados de grandes montículos de roca
caliza. Vamos viendo templos y pagodas. Diferencias haylas. El templo está
dedicado a deidades como Buda y la pagoda es para rendir culto a personas como
héroes, reyes o filósofos como Confucio.
Comemos en
un comedor sobre la carretera. Yo me estreno con cabra frita la cual se come en
tacos hechos con láminas de papel de arroz. Como aderezo se pone tiras de fruta
estrella y unos higos minúsculos que saben como las aceitunas. Otro gran
hallazgo para el paladar.
Nos regalan
dos tes muy amargos. Veo que en la mesa hay un bote transparente y que tiene
granos gruesos blancos, no hay duda es azúcar,
así que ni corto no perezoso le arreo dos cucharadas al te.
¡ Esto sabe
a madres!. Me fijo que en la tapa hay una etiqueta que dice salt & chili.
Cojonudo, otro hallazgo para el paladar.
Higos con sabor a olivas
Cabra frita
Siguiente parada Han Gmua , una interminable
escalera de 450 peldaños que nos conducirá hasta una diosa bajo un templito y
una vista alucinante de un río que discurre entre mas mogollones calizos. El
río esta sembrado de barquitos de remos.
Nosotros
también nos montamos en el barquito del río Tam Coc y disfrutamos de la
tranquilidad y del paisaje. Arrozales
enmarcados entre formaciones rocosas torneadas por los agentes naturales, la
roca carcomida por el agua con sus formas sinuosas y un río que se esconde tres
veces desapareciendo bajo la montaña y nosotros con el.
Por último
un templo chino de mas de 400 años de cuando ellos dominaban esta parte del
país.
Cena a base
de caracol de mar frito y unas anguilas con una banana que por textura y sabor
parecía papa.
De paseo campirano
Arrozales y mas arrozales. Vietnam es el mayor exportador mundial
Ofrenda en uno de los tantos templos
Trabajando el campo
Escalera al cielo. Led Zeppelin
La vista desde el cielo
Tam Coc
Esa moda de llevar los pantalones de cintura baja
Tam Coc
Al momento de salir a la superficie
Locales de pesca
Eva y Thang
Templo Chino de 400 años restaurado