Día 20 de Marzo
Cruce Frontera Hacía Camboya
Y Mientras
se quemaban las fallas yo terminaba mi maleta y comenzaba la travesía que me
llevaría A unos pocos kilómetros al norte de la isla, ya en tierra firme pero
que se convirtió en un viaje de 9 horas.
Del hotel
al puerto acompañando a unos primos
Japoamericanos de 4ª generación y que estaban hospedados en el mismo hotel y
con los que charlamos gran parte del viaje.
Acarrear la
maleta por el espigón largo, largo ,largo y que me toca sentarme al lado de dos
rusas bonitas pero que Eva no me dejó ligar con ellas….me echaba miradas
furtivas desde el otro lado del pasillo a ver si me estaba comportando como
caballero o rufián.
Muchos metros de espigón al sol y cargando para llegar al barco
El boleto
decía Phu Quoc island – Kampot 8:30 –
1:30……..parecía pan comido pero al llegar a tierra firme nos meten en un café y
a esperar 5 horas. ¿ Por qué? Nunca supimos en realidad a que esperamos . En el
ínterin, nos tramitaron las visas a Camboya por 25 usd mas una foto. Quizá
alguien piense que fueron las visas lo que nos retrasó, pero cuando cruzamos,
venían cuatro que no tenia visa aún y las consiguieron en cuestión de minutos.
El
transporte que nos llevó desde el pueblo fronterizo de Ha Tienh a Kampot fue
una minivan donde habían 16 asientos y nos sentamos 18 mas los equipajes de 17.
Menos mal que éramos viajeros dispuestos a disfrutar y no a protestar por nuestros derechos. Sólo un canadiense chupador y fumador la hizo de pedal por unos segundos pero las miradas de censura del resto lo convencieron que era mejor relajarse y disfrutar de la experiencia.
Menos mal que éramos viajeros dispuestos a disfrutar y no a protestar por nuestros derechos. Sólo un canadiense chupador y fumador la hizo de pedal por unos segundos pero las miradas de censura del resto lo convencieron que era mejor relajarse y disfrutar de la experiencia.
Esa muralla de maletas nos separaba del conductor
Enseguida
se nota que están dejando un país y entrando en otro. El edifico de aduanas
Vietnamita , grande, hasta ostentoso podríamos decir, contrastaban con las
barracas del lado camboyano y lo que mas se nota es que a mitad de tierra de
nadie se acaba el asfalto.
El paso es
rápido incluyendo una pantomima de revisión médica que consistía en sentarte
delante de un funcionario con uniforme y tapabocas que te ponía un termómetro digital
en la frente, medía la temperatura , te la enseñaba, 36.4 en mi caso, y a
cambio de 1 dólar te sellaba el certificado que aseguraba que estaba libre
tanto de pecados como de enfermedades contagiosas.
Lado Vietnamita al fondo
Termina lo asfaltado
Garita Camboyana
Son las
4:30 p.m. y ya hemos llegado a Kep, primer pueblo, media hora después ya
estamos en nuestro destino, Kampot. Un tuc tuc nos lleva a nuestro Milton de
turno, en este caso el Mea Culpa, bonito nombre para una casona francesa con
jardines transformada en hotel restaurante. 25 usd.
No tenemos
Rieles por lo que nos dirigimos al primer cajero que vemos y nos comunica el
chinito ese que tienen adentro y que te habla que la transacción tendrá un
costo de 4 usd. Nos negamos con el chinito enano y nos dirigimos al Canadian
bank que sabemos de buena tinta que no cobra comisión. A las tarjetas extranjeras
no dispensa moneda local, solo dólares
que son de uso común y aceptado en todos lados al punto que te pueden devolver
el cambio parte en dólares parte en Rieles.
El estómago
pregunt que donde vamos a recargar. Todo el paseo a lo largo del río está lleno
de barecitos y restaurantes, y el elegido es el Rikitiki. Tiene una terraza de
madera en el segundo piso llena de plantas al estilo jardín botánico.
Chiken
yogurt wraps que traducido serían dos taquitos de pollo con tortilla de harina
y una salsa de yogurt y hierbas naturales. Buenísimo o es que tengo hambre, una
de dos.
La
confirmación de la buena cocina del lugar viene con el segundo plato:
Amok Moarn.
Pollito cocinado en salsa de coco al vapor envuelto en hoja de banano.
Eva
prefiere el Sait Moan Chantii que es pollo con nueces y pimientos y cebolla y
zanahoria, todo muy crujiente nadando en una salsa picante de potencia media.
Mi plato ha
sido un pasaporte al cielo tanto del paladar como ese que dicen que estando allí
vives en éxtasis perenne.
Cuatro
cervezas y lo descrito sube a 21.25 dólares. Ya nos habían avisado que Camboya era
mas barato que de Vietnam, incluso.














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