sábado, 16 de marzo de 2013

Día 15 de Marzo



Dia 15 de marzo


Chau Doc a Phu Quoc island

 



Paseo por los barrios bajos de Chau Doc. Los que no alcanzaron para comprar un terrenito y edificar se construyeron una casa flotante. Alli encontramos talleres de motores, granjas piscícolas, harineras de pescado, servicio a domicilio de sopa de fideos. Luego tenemos todavía a los mas pobres, estos viven en barquitos varados en la orilla y trabajan en la ciudad solo van a dormir.



                                               En las abluciones matinales






                                          Dando de comer en la granja piscícola



                                             Pescando a la puerta de casa



                                  Camino de entrada a los desterrados del paraiso 




                                           Casa dormitorio de los desterrados de la fortuna




Los  Cham, llegaron a Vietnam procedente de Malasia en el siglo X y se asentaron en la parte central costera del país y luego a lo largo de los siglos se fueron extendiendo por toda la conchinchina. Estamos en un asentamiento Cham al borde del río que llegaron en los 80´s huyendo de las barbaridades de Pol Pot y sus Khmer Rojos. Son musulmanes y no muy abiertos de ideas y para preservar sus costumbres practican la endogamia. Tienen su mezquita construida con dinero del gobierno malasio. Cuando llegaron en el 78-79, el gobierno comunista ante la llegada de una nueva religión les puso la siguiente condición para darles el permiso de asentamiento, el 75% de la población debería asistir a clases de adoctrinamiento comunista. La medida fue un éxito y  tuvo el efecto que vemos hoy, mezquita, mujeres con la cabeza cubierta que no tapada y práctica de endogamia ante el temor de la penetración de ideas extranjerizantes.








Ya partimos hacia la costa, nos despedimos de Alex y si creíamos haber tocado fondo con los transportes , estábamos muy equivocados. Minibús de época . Serviría para filmar una película de la guerra de indochina. Me toca al final, en la cola y para mi sorpresa si tiene amortiguadores con lo que los baches son mas fáciles de digerir que ayer.
Me toca al lado una joven que cuando ve mis brazos cubiertos de vellos rubio – blancos me los acaricia y sonríe. Eso creo yo ya que lleva la cara cubierta con esa máscara que usan contra el sol. Le señalo el pecho y le digo que lo tengo cubierto de pelusa. Acierto a ver un resplandor mayor en su mirada.
Este bus aparte de pasajeros transporta carga, es el DHL de la zona,  tanto hacemos paradas y dejando  caer bultos  como para embutir sacos con granos por cualquier hueco vacío. Eva lleva un granero a sus pies. Cuando llevamos velocidad no se nota el calor pero cuando aminora la marcha, la temperatura sube y cuando para nos convertimos en un microondas a temperatura de rostización.  Tengo la sensación de que el crono universal se ha parado y que el tiempo no corre haciendo eternas estas 3 horas de camino.

La profesionalidad turística en el sur es muy superior a la del norte. Nunca nos dijeron que los transportes serían tan malos, nunca mencionaron de la baja calidad de los hoteles, en cambio si estaban esperándonos en una gasolinera de Ha Thien, donde la costa sur del país confluye con la frontera camboyana,  dos motoristas esgrimiendo un cartel con nuestros nombres.  En el norte nos prometieron que nos esperarían y nunca lo hicieron, por eso infiero la gran “pofesionalidad” de los turisteros del sur.
 Equipajes y nosotros sobre las motos y a puerto para embarcarnos en un  Brian Ferry hacia la isla de Phu Quoc, que según la posición en el mapa debiera pertenecer a Camboya y creo que en algún momento perteneció.
El desembarco es sui géneris. Las aguas del puerto son muy someras y  han construido un malecón que se adentra en el mar mas de 500m de longitud por menos de  2 m de anchura que debemos compartir con motos que van y vienen mientras arrastramos los equipajes.
Por 3 dólares tenemos un taxi compartido que nos llevará a nuestro bungalow que dista 15 km. Ya sabíamos que no tenían AC pero no que vista al jardín implicaba ver una obra a medio terminar con su cemento y su varilla, dejando el jardín para otros con mas suerte. Nos cambian a uno que da a poniente para que disfrutemos de los últimos calores del día.
Ya anocheciendo salimos en busca de una buena cena la cual encontramos tras un breve paseo chapoteando en las lánguidas olas del golfo de Tailandia.
Brochetas de calabacitas y berenjenas y un pescado , todo ello a las brasas, regado con la cerveza Saigón o lo que es lo mismo agüita amarilla fresquita. Una super cena sobre la arena de una playa ya anochecida coronada por una luna mora.

                            A tenedor pequeño mejor usar la boca chiquita









                             Casa abandonada y tomada al asalto por el lirio


Alex y Eva



                                                              Calabazas aéreas


                    Nuestra vista al jardín en el bungalow



                                          Dedicado a Antonio Miguel Herrero






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