Día 15 de Febrero
Anoche envié la información cuando todavía no había termina el día. Pero que podía pasar si solo debíamos salir a cenar y ya.
Sobre las 8 de la noche Sapa
estaba cubierta por un puré de guisantes ( niebla) y estábamos solos en el
mundo y con bastante frío en el ambiente. Nada ni nadie circulaba y menos
caminaba. Los dos primeros lugares que nos indicaron como buenos en el hotel ¡
Oh God, estan cerrados!. Nuestro carácter intrépido nos llevo a adentrarnos por
callejuelas que según el mapa nos llevarían hacia el centro. Como no queríamos
caminar mucho nos quedamos en el primer lugar que vimos y que era de comida
occidental. Nos sentamos y el paseo entre frías nieblas nos llevó a pedir sopa
de primero y pizza y burguer de segundo.
Nos enfilamos las sopas con
gusto así como los tes y cuando
estábamos degustando el calor del lugar
-
We al soly, no
pizza.
-
Ah bueno, déme
burguer como a el, declaró Eva
Seguimos deleitándonos con el
calorcito del te
-
Soly, no bulguel.
Pagamos y nos vamos a caminar
a ver que otro lugar encontramos, la niebla se está empezando a levantar y los
primeros viandantes aparecen en el horizonte y nosotros con medio estómago por
llenar.
-
Mira - le digo a
Eva- aquí también tienen pizzas y burguers
-
Ya se me antojó la
hamburguesa…entremos.
Tomamos asiento y cuando nos
traen las cartas y sin llegar a abrirlas pedimos las hamburguesas.
Diez minutos después se nos
acerca con la sempiterna sonrisa celestial
-
No bulguel, soly
Empezamos
a pensar que hay un contubernio o hasta incluso un complot contra nosotros y
nuestras apetencias de hamburguesa.
Seguimos
nuestro periplo y yeaaaaa aparece ante nosotros un restaurante que lo tiene
todo, pasta, pizza , burguer, comida vietnamita auténtica.
Lo primero que hago antes de sentarnos es preguntar si tienen
hamburguesas
-
Claro que sí, no
faltaba mas dice en un inglés vietnamizado no difícil de entender.
Nos sentamos sabiendo que
habíamos dado en el clavo. Este era el lugar.
Traen las cartas y otra vez y
sin abrirlas pedimos dos hamburguesas.
Al ratito vien con una
botella de agua de 2 litros y dos vasos.
-
Sorry, this bottle is not for us, le digo con la
mayor dulzura posible.
-
But you ask for big Bottle.
-
No, actually we want two cinnamon teas.
Después de habernos traidos
los tes , transcurreun buen rato y ahora se acerca la que parecía que mandaba
mucho
-
Los señores no van
a comer nada
Nos miramos Eva y yo, estamos
estupefactos.¿ Que pasa esta noche con nuestras dotes comunicatorias?. Eva
estalla en una carcajada mientras yo reprimo una interjección.
-
Ya habíamos pedido
nada mas entrar dos hamburguesas.
-
Debe haber un mal
entendido por que en cocina no hay ninguna orden de comida para esta mesa.
-
Ok, dos
hamburguesas
-
Alguna petición
especial sobre sus hamburguesas, me dice sonriendo
Yo
tentado de decir que simplemente las traigan y ya, ¿ que mas especial puede ser
que finalmente podamos cenar?
-
No ninguna
petición especial…….también sonrío.
Llegamos
a la conclusión que a la primera que le pedimos las hamburguesas y los tes
entendió Big bottle por burguer.
Nuestra insistencia en la
hamburguesa “ de los cojones” es porque desde el 31 de Enero no hemos comido
carne roja y hay algo en el cuerpo que nos la pide, aunque sea una probadita y
de pasada.
Por fin llega la tan ansiada
hamburguesa……sin palabras y nos remitimos a la foto. Decidimos llamarla Ironed
Burguer. ( hamburguesa planchada para los no versados)tanto por su grosor como
por su intenso cocinado.
No se porqué nos salimos del
camino marcado por los fideos….si es que ellos son la verdad y cada vez que
intentamos serles infieles alguna fuerza divina nos castiga.
La célebre Ironed Burguer
Ahora hagamos un apartado
sobre la falta de pudor de los viet para
hurgarse los espacios interdentales ante todo el mundo. Así como nosotros
podríamos terminar una comida con un café, una copa y un buen puro, ellos toman
un palillo, se arrellanan en su silla y con un dulce movimiento de muñeca
comienzan una labor de auténtica habilidad minera. Eso si, sin cubrirse un
ápice la boca .
Hoy toca treking. Cuando la
guia, una chica de la etnia black hmong da el pitido de salida, empiezan a
acercarse muchachas de su misma minoría y comenzamos a caminar todos. Vamos
cruzando el pueblo y hay un momento donde los peatones nos vemos sumergidos en
el mismo embotellamiento de coches y motos. Poco a poco se va deshaciendo el
nudo. Estas muchachas Hmong nos dan conversación con un inglés bastante
aceptable y empieza el intercambio cultural…..De donde vienes, cual es tu
nombre, estás casada, tienes hijos y bla, bla , bla.
Embotellamiento de coches, motos y personas
Están muy pendientes de
nosotros, nos preguntan con frecuencia si estamos bien y en los dos puntos un
poco más difíciles de la caminata, han ayudado a los mas inútiles a bajar
algunas rampas un tanto resbaladizas. Eva se ha dejado auxiliar para no
desairarlas.
Hemos llegado a Lo Chai, un pueblo
de otra etnia, las Red Dong, ellas son igual de bajitas e igual de sonrientes
pero con otro tocado y un paraguas largo que asomaba del cesto que llevaban a
la espalda. Tienen los caninos enfundados en oro.
Mujeres Black Hmong
El secreto de tanta amistad
intercultural estaba en la esperanza de que compráramos algo de lo que llevaban
en los cestos, bolsas bordadas, pulseras, unas servilletas muy grandes a
cuadros y que usan para enrollarse en la cabeza.
Con un sonoro y estentóreo “We
don´t buy” hemos acabado con la joven fraternidad nacida solo unas pocas horas antes. Estamos solos de
nuevo, nadie nos hace caso, nadie nos habla. Creo que se ha corrido la voz. Nos
rodea el vacío.
En una terraza sobre el río
vamos a comer junto con los otros integrantes del grupo.
Estoy sentado en una silla de
juguete y por el mobiliario, tanto sillas como mesas parecen de un jardín de
infancia.
Comedor infantil
A excepción de un señor mayor
que solo ve a través de su cámara de cine , el resto de orientales están todos
ensimismados en sus teléfonos. Parece que la belleza que los rodea los tiene
saturados y necesitan volver al seno tecnológico del que nunca debieron salir.
Seis horas después estamos de
nuevo en el pueblo.
Preparándose para el futuro
La revolución no envejece al igual que Ho Chi Min
Pollo "local" de color gris
Moto bielorusa marca Minks




















jajajajajaja, ya no me acordaba de las sillatas de jardin de infancia del cafe de en medio de la montaña, recuerda que ellos siempre estan en cuclillas.pregunta a las mong blak si se acuerdan de Paco......jajajajaja
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