viernes, 15 de febrero de 2013

Día 15 Febrero



Día 15 de Febrero

 

 

Anoche envié la información cuando todavía no había termina el día. Pero que podía pasar si solo debíamos salir a cenar y ya.

Sobre las 8 de la noche Sapa estaba cubierta por un puré de guisantes ( niebla) y estábamos solos en el mundo y con bastante frío en el ambiente. Nada ni nadie circulaba y menos caminaba. Los dos primeros lugares que nos indicaron como buenos en el hotel ¡ Oh God, estan cerrados!. Nuestro carácter intrépido nos llevo a adentrarnos por callejuelas que según el mapa nos llevarían hacia el centro. Como no queríamos caminar mucho nos quedamos en el primer lugar que vimos y que era de comida occidental. Nos sentamos y el paseo entre frías nieblas nos llevó a pedir sopa de primero y pizza y burguer de segundo.
Nos enfilamos las sopas con gusto  así como los tes y cuando estábamos degustando el calor del lugar
-         We al soly, no pizza.
-         Ah bueno, déme burguer como a el, declaró  Eva

Seguimos deleitándonos con el calorcito del te
-         Soly, no bulguel.

Pagamos y nos vamos a caminar a ver que otro lugar encontramos, la niebla se está empezando a levantar y los primeros viandantes aparecen en el horizonte y nosotros con medio estómago por llenar.
-         Mira - le digo a Eva- aquí también tienen pizzas y burguers
-         Ya se me antojó la hamburguesa…entremos.

Tomamos asiento y cuando nos traen las cartas y sin llegar a abrirlas pedimos las hamburguesas.
Diez minutos después se nos acerca con la sempiterna sonrisa celestial
-         No bulguel, soly
Empezamos a pensar que hay un contubernio o hasta incluso un complot contra nosotros y nuestras apetencias de hamburguesa.

Seguimos nuestro periplo y yeaaaaa aparece ante nosotros un restaurante que lo tiene todo, pasta, pizza , burguer, comida vietnamita auténtica.

Lo primero que hago  antes de sentarnos es preguntar si tienen hamburguesas
-         Claro que sí, no faltaba mas dice en un inglés vietnamizado no difícil de entender.

Nos sentamos sabiendo que habíamos dado en el clavo. Este era el lugar.
Traen las cartas y otra vez y sin abrirlas pedimos dos hamburguesas.

Al ratito vien con una botella de agua de 2 litros y dos vasos.
-         Sorry, this bottle is not for us, le digo con la mayor dulzura posible.
-         But you ask for big Bottle.
-         No, actually we want two cinnamon teas.

Después de habernos traidos los tes , transcurreun buen rato y ahora se acerca la que parecía que mandaba mucho
-         Los señores no van a comer nada

Nos miramos Eva y yo, estamos estupefactos.¿ Que pasa esta noche con nuestras dotes comunicatorias?. Eva estalla en una carcajada mientras yo reprimo una interjección.
-         Ya habíamos pedido nada mas entrar dos hamburguesas.
-         Debe haber un mal entendido por que en cocina no hay ninguna orden de comida para esta mesa.
-         Ok, dos hamburguesas
-         Alguna petición especial sobre sus hamburguesas, me dice sonriendo
Yo tentado de decir que simplemente las traigan y ya, ¿ que mas especial puede ser    que finalmente podamos cenar?
-         No ninguna petición especial…….también sonrío.
Llegamos a la conclusión que a la primera que le pedimos las hamburguesas y los tes entendió Big bottle por burguer.

Nuestra insistencia en la hamburguesa “ de los cojones” es porque desde el 31 de Enero no hemos comido carne roja y hay algo en el cuerpo que nos la pide, aunque sea una probadita y de pasada.
Por fin llega la tan ansiada hamburguesa……sin palabras y nos remitimos a la foto. Decidimos llamarla Ironed Burguer. ( hamburguesa planchada para los no versados)tanto por su grosor como por su intenso cocinado.
No se porqué nos salimos del camino marcado por los fideos….si es que ellos son la verdad y cada vez que intentamos serles infieles alguna fuerza divina nos castiga.


                    La célebre Ironed Burguer


Ahora hagamos un apartado sobre la falta de pudor  de los viet para hurgarse los espacios interdentales ante todo el mundo. Así como nosotros podríamos terminar una comida con un café, una copa y un buen puro, ellos toman un palillo, se arrellanan en su silla y con un dulce movimiento de muñeca comienzan una labor de auténtica habilidad minera. Eso si, sin cubrirse un ápice la boca .

Hoy toca treking. Cuando la guia, una chica de la etnia black hmong da el pitido de salida, empiezan a acercarse muchachas de su misma minoría y comenzamos a caminar todos. Vamos cruzando el pueblo y hay un momento donde los peatones nos vemos sumergidos en el mismo embotellamiento de coches y motos. Poco a poco se va deshaciendo el nudo. Estas muchachas Hmong nos dan conversación con un inglés bastante aceptable y empieza el intercambio cultural…..De donde vienes, cual es tu nombre, estás casada, tienes hijos y bla, bla , bla.


                                Embotellamiento de coches, motos y personas






Están muy pendientes de nosotros, nos preguntan con frecuencia si estamos bien y en los dos puntos un poco más difíciles de la caminata, han ayudado a los mas inútiles a bajar algunas rampas un tanto resbaladizas. Eva se ha dejado auxiliar para no desairarlas.
Hemos llegado a Lo Chai, un pueblo de otra etnia, las Red Dong, ellas son igual de bajitas e igual de sonrientes pero con otro tocado y un paraguas largo que asomaba del cesto que llevaban a la espalda. Tienen los caninos enfundados en oro.


              Mujeres Black Hmong









El secreto de tanta amistad intercultural estaba en la esperanza de que compráramos algo de lo que llevaban en los cestos, bolsas bordadas, pulseras, unas servilletas muy grandes a cuadros y que usan para enrollarse en la cabeza.
Con un sonoro y estentóreo “We don´t buy” hemos acabado con la joven fraternidad nacida  solo unas pocas horas antes. Estamos solos de nuevo, nadie nos hace caso, nadie nos habla. Creo que se ha corrido la voz. Nos rodea el vacío.

En una terraza sobre el río vamos a comer junto con los otros integrantes del grupo.
Estoy sentado en una silla de juguete y por el mobiliario, tanto sillas como mesas parecen de un jardín de infancia.


                        Comedor infantil

A excepción de un señor mayor que solo ve a través de su cámara de cine , el resto de orientales están todos ensimismados en sus teléfonos. Parece que la belleza que los rodea los tiene saturados y necesitan volver al seno tecnológico del que nunca debieron salir.

Seis horas después estamos de nuevo en el pueblo.



                Preparándose para el futuro



                    La revolución no envejece al igual que Ho Chi Min





                                    Pollo "local" de color gris



                 Moto bielorusa marca Minks

1 comentario:

  1. jajajajajaja, ya no me acordaba de las sillatas de jardin de infancia del cafe de en medio de la montaña, recuerda que ellos siempre estan en cuclillas.pregunta a las mong blak si se acuerdan de Paco......jajajajaja

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