viernes, 22 de febrero de 2013

Día 21 Febrero



Día 21 Febrero.



 



Ninh Binh - Hue



 

Para terminar el buen trato que nos han dado en el Kinh Do hotel, y en especial Thang, nos llevan gratis al ferrocarril como una última muestra de afecto, gratis. Quiero resaltar a que nos han traído, nos han llevado., cuidado como a bebes, aconsejado siempre lo mejor y siempre con una gran sonrisa.
Ahora y según el horario de la pizarra, tenemos por delante 11 horas en dos literas del tercer nivel de un camarín para 6. Parece ser que no importa si el viaje es de día o de noche, como los trayectos son tan largos en tiempo, siempre hay literas en los convoyes.
Destino Hue, ciudad muy vital y con el gobierno mas progresista del país. Fue muy bombardeada durante la guerra pero con ayuda alemana ha sido reconstruida. Veremos. He leído que todavía tiene maravillas que presumir.

Como fuman estos Viets. Solo he visto fumar hombres. La mayoría fuman unos apestosísimos petardos cuando van de aquí para allá y en cuanto entran en relax y toman asiento, tienen una pipas gruesas de casi un metro de largas con una cazoleta que llenan de tabaco en hebra  y entre chupada y chupada hacen descansar en una cubeta vacía.

En cuanto a los modales, son otros totalmente diferentes a los que imperan en nuestros países. No está bien visto besarse en público, en cambio se puede mear en cualquier esquina, sonarse con los dedos en público y escupir mucho en todas direcciones.

Vuelvo rápidamente con el café solo para repetir que son unos maestros en la forma de hacerlo. Nada de máquinas italianas, es café colado pero exquisito. Prometo no repetirme con lo mismo.

Estamos en la estación. Como me recuerdan estas aglomeraciones las que viví y sufrí de pequeño, cuando íbamos la familia a pasar el verano a Bronchales y salíamos de la estación de Aragón, todos tratando de agarrar lugar en los asientos de madera, metiendo las maletas de cartón por las ventanillas. Sin orden, a empujones. 



                        A destacar los asientos de madera






                        El tren estás por llegar y no sabemos el vagón 8 a que altura para


Este personaje lo encontré en la estación mientras esperamos la llegada del convoy. Os presento al Humphrey Bogart de Ninh Binh. Mando tres instantáneas consecutivas.






                                              Todo un personaje   ¿ Parece philip Marlowe?


                          

                                                              El original




Si la primera experiencia en tren fue memorable esta va a ser inolvidable. El colchón no existe, es una tabla y una estera roja de espesor exiguo. La sábana no cubre toda la estera y podríamos decir que el techo casi me roza la nariz.. Todas las ventanas están clausuradas y las tres de emergencia tienen llave por lo que las únicas salidas son las puertas. Esto es una ratonera. Acabo de ver unas cajitas metálicas con unos martillitos de juguete para liarse a hostias  en caso de accidente. Lo que no se si contra los vidrios o entre nosotros para ver quien llega antes a la puerta.

 


                      Antes de que empezara a llenarse

                         

                                                      Mi chalet

 

Como no sabemos si venden comida o hay vagón comedor, nos hemos traído   unasgalletas, agua y arroz inflado. Veo que hemos acertado ya que pasa uno con un carrito vendiendo  una “gran variedad de alimentos”, arroz inflado y limones verdes. Lo del arroz es entendible pero….¿ Y los limones? Ah, debe ser para el escorbuto debido a lo largo que son los viajes en tren.

Me bajo en un alarde de alpinismo sexagenario para ir al baño y, oh sorpresa, el pasillo está lleno de sillitas de párvulos con gente sentada y cabeceando al ritmo del chucu chucu del tren.


                 Comienzan a aparecer los primeros ocupantes de pasillos 


Hemos parado en un par de ocasiones, son las 14.00 horas y sin saber como el camarote se ha ido llenando, no se quienes son todas esas personas pero desde luego no tienen litera pero ahí están, unos compartiendo la cama de a bajo, otros en el suelo y niños dando vueltas por el “ no espacio”. Cuento 13 entre niños y adultos. ¿ Cómo lo hemos conseguido?.Pasan vendiendo bandejas con fideos con pollo. Esto es similar al camarote de los Marx en “ Una noche en ópera” pero con fuerte olor a pollo hervido.

Después de 11 horas y ante el temor que no pare lo suficiente en la estación para poder sacar a toda esta gente para a su vez empezar a recoger nuestras cosas, extraer las mochilas de debajo las camas, cruzar un pasillo infestado de personas, bultos, sillas y por último llegar a la plataforma.
Eva lo consigue con inusitada rapidez, yo me quedo, sin posibilidad de seguir hacia delante,  a la puerta del water donde el suelo está mas mojado.  Un jovencito me da la típica conversación, el va hasta Saigón, todavía le quedan 19 horas de suplicio - Cruzarse el país de Norte a sur, desde Lao Cai hasta Hanoi son 45 horas. Pasan los minutos y no llegamos, según el GPS de un australiano ya estamos llegando pero este tren no aminora la velocidad, el pasillo ya se lleno. El de atrás me empuja con su mano en mis posaderas, me giro y le hago cara de donde quiere que me mueva si estoy hecho un sándwich. El tren aminora la marcha, por fin se detien, se abre la puerta y antes que baje el primero ya subió uno con una caja enorme. Al parecer dentro de la filosofía Confuncioniana no existía el aforismos Antes de entrar dejen salir.
El de atrás sigue toqueteándome el culito. Se que no hay nada sexual en los empujones, solo una ganas irreprimibles de salir de aquel lugar.
Veo que Eva desaparece lo que indica que ya bajó, ayudado por la propulsión que me ofrece mi perseguidor ya estoy yo también abajo en un anden lleno de fieras ávidas por encaramarse………que sensación de bien estar se siente al estar de nuevo libre. Lo conseguimos. Finalmente fueron 12 horas de una experiencia inaudita. Lo que me sorprende es que nadie se siente ofendido ni agredido por recibir empujones, si hay que pasar por encima de un anciano paralítico, ello lo hacen. Por ahora no me nace hacerlo, a lo mejor algún día y de tanto comer fideos fritos, me contagio y me decido.
Constreñido a mi parcela del último piso, no pude sacar fotos de lo que me rodeaba.

Hemos subido de categoría, Hoy y por las próximas cuatro noches estaremos en el Hotel Waterland, habitación Deluxe, aire, baño con cortina para no mojar, dos camas grandes y desayuno y todo por 25 usd.



                            Hotel Waterland


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