martes, 19 de febrero de 2013

Día 18 de Febrero



Día 18 Febrero

 

           

                         Remando con los pies


Comienzo con algo que me acaba de ocurrir. Me he dado cuenta que he perdido mis gafas de cerca. Las deje anoche en el tren. Gran disgusto, porque que puedo hacer con lo que me gusta leer y escribir sin mi par de muletas visionarias.
En el hotel hay un chico, Tang,  con un buen inglés y muy servicial, de los que viven intensamente su profesión. Le pregunto por un lugar donde hacerme unas gafas y cuanto tiempo me llevaría hacerlas. In the moment, me contesta.
Óptica  Dú´c Nam ( con los dos acentos uno sobre y el otro al lado). Explica lo que quiero, me quitan mis gafas de lejos, yo digo – esas no , las quiero para cerca. Me mira Tang con una cara reprobatoria pidiendo paciencia. El óptico las mira, ve la graduación y me monta unos vidrios en las gafas que usan los ópticos y me dice que esas son las que necesito mientras me da un periódico para que lo compruebe. Leo de maravilla.
Nos hacen sentarnos, me  dan un te y antes que me lo acabe ya tengo mi par de lentes para cerca. Precio 30 usd.  Por montura y vidrios. Además baratísimo.

En este tipo de viaje suceden sorpresas,  a cada vuelta de la esquina se presentan obstáculos  y hay momentos donde te dejas llevar porque no importa gran cosa que suceda pero en otras ocasiones hay que tomar decisiones rápidas y drásticas.
Veamos que pasó ayer noche. Teníamos previsto tomar un bus cama al cual nos subimos a las 7:30. Para nuestra sorpresa hay colchonetas en el pasillo y unos asientos reclinables 127° pero estrechos y cortos. Nos mandan hasta el fondo, al final del bus. Los asientos tienen una anchura de 45 cm. y al acostarme las piernas se me salen y el tobillo queda apoyado en una barra metálica que hace de límite de mi lugar. Pienso que a lo mejor en posición fetal pero entonces utilizo mas de los 45 cm. asignados. Imposible estar así por 11 horas, además hay dos pisos de estos sarcófagos y arriba mío casi tocándome la nariz tengo el piso superior. Aquello era lo mas parecido a una galera de negreros .Le digo a Eva que si le parece bien  enviamos “ a fer la má “ el bus , nos buscamos un hotel y mañana con tranquilidad nos tomamos entren. Pido mi equipaje que ya está en la bodega del bus y como la estación del tren está  enfrente vamos a comprar los billetes del día siguiente.
A veces la suerte se alía con nosotros….Hay billetes para hoy y además en cabina de 4 literas y 5 usd. mas baratos que cuando vinimos. Por supuesto no  nos han devuelto nada del bus.
La cabina es de madera, tiene lamparita en la mesa de noche y hasta cepillo de dientes y toallita refrescante. El baño no es una sala de quirófano aséptica pero no difería del baño de un pub un sábado en la noche y tampoco olía como el averno.


                   

                         Cabina de 4 literas



6 a.m. llovizna sobre Hanoi. Tomamos un taxí a la estación camionera para tomar el bus a Ninh Binh. Quizá por que era tarifa nocturna o porque somos unos pardillos  el taxímetro corría como galgo tras liebre. En la estación me hago entender con la suerte que me dicen que en 10 min. sale el bus. Hace mas de 40 que debía haber salido pero este trasto no se mueve.
Poco a poco comienza a tomar posiciones, los buses se ponen en fila para tomar la salida de la estación, a unos se las dan antes y a otros como nosotros no nos dejan salir, parece aeropuerto y nosotros avión tomando posiciones en la cabecera de pista.
Hay un fulano con un salacot que es quien manda mucho que por fin nos da el banderazo de salida. Inicuamos la marcha con una parsimonia enfermiza hacía la calle principal donde los 6 millones de hanoienses pasan con sus motos en ese momento. Literalmente cuando todavía no hemos caminado 10 metros una veintena de personas se abalanzan sobre el bus y suben.
¿ Por qué no entraron ante? ¿ Por qué  no estaban esperando en el andén y subieron de forma ordenada donde estuvimos parados mas de 40 minutos? Estos son misterios que solo el Dr. Jiménez del Oso puede descifrar.
En lugares estratégicos hay gente que le hace la parada la bus, y este bajando la velocidad pero sin llegar a pararse  ni acercarse a la acera, permite que siga subiendo gente la cual debe sortear con peligro de su integridad física a todos los vehículos que en ese momento pululan por la ciudad. Es en estas ocasiones cuando el interior se vuelve un griterío, supongo que unos azuzan para que se den prisa y otros los alientan para que sientan el calor de los que creen en ellos y su pericia.

El colmo, en plena carretera sube el Trilero ( en México el de la bolita). De una cartera de plástico que le servirá de mesa, saca tres naipes, dos son tréboles rojos y uno son diamantes negros. Comienza la timba. Todos sacan las carteras y apuestan, se hablan en un tono que pareciera fueran a saltarse a la yugular pero es solo la vehemencia de sus tonos y el lenguaje corporal lo que te hace confundirlo con posible violencia.


               El trilero y al extremo superior derecho el soldadito apostador


Hay un soldadito vestido de verde que saca varios billetes de alta denominación, apuesta y ya no saca el dedo de la carta elegida, el intercambio dialéctico continua pero el no cede y no quita el dedo de la carta. Al final no se quien ha perdido o ha ganado. Unos kilómetros mas adelante el fulano se baja en busca de mas incautos. He ido a sacar fotos pero no me han dejado, me miraron feo. Aún a si he logrado, haciéndome el despistado sacar dos instantáneas movidas, guardo la cámara y trato de pasar desapercibido como si eso fuera posible siendo los único occidentales entre tanto ojito rasgado.

Con un mapa que cubre 600 m x 600 m del centro del la ciudad identifico que estamos a dos cuadras del hotel, pedimos que nos paren y ya hemos llegado al hotel Kinh Do de Ninh Binh tras 13 horas entre trenes taxis y buses.



                El hotel Kinh Do....18 usd


El recepcionista Tang, muchacho culto, hablando inglés y Francés muy bien y estudiando turismo se brinda a llevarnos por los alrededores en sendas motos conducidas por el y un amigo. Vamos por carreteritas secundarias que discurren por paisajes idílicos de arrozales rodeados de grandes montículos de roca caliza. Vamos viendo templos y pagodas. Diferencias haylas. El templo está dedicado a deidades como Buda y la pagoda es para rendir culto a personas como héroes, reyes o filósofos como Confucio.

Comemos en un comedor sobre la carretera. Yo me estreno con cabra frita la cual se come en tacos hechos con láminas de papel de arroz. Como aderezo se pone tiras de fruta estrella y unos higos minúsculos que saben como las aceitunas. Otro gran hallazgo para el paladar.
Nos regalan dos tes muy amargos. Veo que en la mesa hay un bote transparente y que tiene granos gruesos blancos, no hay duda es azúcar,  así que ni corto no perezoso le arreo dos cucharadas al te.
¡ Esto sabe a madres!. Me fijo que en la tapa hay una etiqueta que dice salt & chili. Cojonudo, otro hallazgo para el paladar.


                         Higos con sabor a olivas 

 


        Cabra frita 

 

 Siguiente parada Han Gmua , una interminable escalera de 450 peldaños que nos conducirá hasta una diosa bajo un templito y una vista alucinante de un río que discurre entre mas mogollones calizos. El río esta sembrado de barquitos de remos.

Nosotros también nos montamos en el barquito del río Tam Coc y disfrutamos de la tranquilidad  y del paisaje. Arrozales enmarcados entre formaciones rocosas torneadas por los agentes naturales, la roca carcomida por el agua con sus formas sinuosas y un río que se esconde tres veces desapareciendo bajo la montaña y nosotros con el.

Por último un templo chino de mas de 400 años de cuando ellos dominaban esta parte del país.
Cena a base de caracol de mar frito y unas anguilas con una banana que por textura y sabor parecía papa.


                 De paseo campirano 

 


             Arrozales y mas arrozales. Vietnam es el mayor exportador mundial

 


               Ofrenda en uno de los tantos templos


                      

                 Trabajando el campo



                Escalera al cielo. Led Zeppelin 

 

 

                       

                         La vista desde el cielo


           Tam Coc







                Esa moda de llevar los pantalones de cintura baja


               Tam Coc 

 



                 

                       Al momento de salir a la superficie

 



           Locales de pesca 

 


                 Eva y Thang


     

                  Templo Chino de 400 años restaurado

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