Día 1 de Abril
Alrededores de Battambang
Pescado secándose
Las noches
son una delicia para contrarestar al día, ponemos el aire a 18 ° y su potencia
de ventilador al máximo, y antes de dormirnos nos tenemos que tapar con un
edredón fino y así toda la noche, imposibilitados de sacar la nariz por temor a
que se congele. Es nuestro juego particular.
Nuestro VIP
tuctuc nos espera a las 8 en punto para salir a dar mas vueltas por la campiña
y sus templos.
Wat Ek Nom:
este lugar lo conforman dos templos, uno que data del siglo XI de origen hindú
y otro del siglo XVIII dedicado a Buda.
A la puerta
del budista hay una explanada comunal donde los lugareños poner a secar el
arroz y el cacahuate, los dos productos que produce la zona.
En la parte
trasera de este templo, descansa el templo hindú. Se encuentra muy deteriorado
pero presenta todavía algunos detalles que muestran lo que debió ser su gran
belleza
El otro
templo, y pareciera que no nos podemos librar ni un solo día de los Khemeres
rojos, lo empleaban estos últimos como prisión.
Ejemplo del equlibrio inestable
Nos vamos
con el regustillo amargo de las historias de ese horroroso y muy próximo pasado y encaramos ahora la
pestilencia de un pueblo dedicado a la conservación de pescado a base de
salarlo en grandes cubas. Para impedir que se escape de la salmuera le ponen
encima unos pedruscos.
El
camboyano come mucho pescado pero al no tener refrigeradores lo deben conservar
de esta manera. Son carpas de granja o bien de los lagos que hay en los
alrededores, principalmente del Tonle Sap, un lago de 2500 km2 y que multiplica
por 10 su extensión en la época de lluvias.
No tiran
nada del pescado. Con las cabezas se hace pasta de pescado que luego se pondrá
en las sopas para darles sabor. Con las entrañas, se hervirán y se extraerá
aceite que sirve para mezclar con la harina de pescado que a su vez se emplea
como pienso. Antes del advenimiento de la electricidad este aceite se usaba en
lámparas para iluminarse en las casas. No quiero figurarme el olorcillo que
desprendería ese humo.
Pescado secándose
Entrañas de pescado destinadas a hacer aceite
Cocinando aceite de pescado
Veo un
puesto que vende grillos grandes y que me explican que hacen para cazarlos. En
las noches ponen un plástico extendido con las cuatro puntas terminando en unas
cuerdas todas unidas en una sola. Encima ponen una luz y cuando se llena
aquello de animalitos, un tirón a la cuerda hace que el plástico se pliegue y
deje encerrados a los chalados alados.
También
venden ratoncitos de campo y ranas asadas.
En el mundo
rural, la gasolineras son como en la foto, autoservicio y en envases de Coca o
Fantas de 1 litro.
La
siguiente parada es todavía mas amarga que la primera. El campo de la muerte de
Battambang. Otro templo empleado como cárcel y un monumento con paneles en relieve
que explican las atrocidades allí cometidas. Una que me ha llegado
profundamente es el saber que cuando eran
conducidos a la muerte, les perforaban las manos para pasarles una cuerda por
el orificio y así los llevaban a todos unidos y en perfecta formación.
Esta
construcción conmemorativa está rematada por la urna que guarda los huesos de
algunos de los caídos. Aquí se asesinaron a 10,049 personas.
Hay una
zona de césped muy grande que es empleada por la familias para reunirse y hacer
un picnic. Como reza el dicho El muerto al hoyo y el vivo al bollo ( Gozo, en
la versión mexicana)
Nuevo templo en los campos de la muerte
Templo carcel que permanece cerado
Regresamos
a la ciudad y nos damos un paseo por los 3 principales conventos.
Wat Campheng, Wat
Damrey Sar y Wat Phipheteram
Los templos
- conventos budistas suelen ser un complejo de diferentes edificios alrededor
del templo mayor, el cual solo se abre 4 veces al mes durante las lunas.
En uno de
ellos, un monje de túnica azafranada nos pide que nos sentemos con el mientras
el y Eva se abanican. Hemos intercambiado algunas frases in inglés y nos hemos
despedido. Los monjes no ayudan a la comunidad, no cuidan enfermos, no enseñan
al que no sabe. Mas bien es la comunidad
quien los alimenta con comida o dinero. En otras palabras, son unos vividores.
Acuden a la bodas y los velorios si son invitados, supongo que como unos muy
necesarios intermediarios divinos. En uno de estos conventos hemos presenciado
como se acercaba un viejito envuelto en un manto a cuadros y con una bolsa de
plástico conteniendo alimentos, se ha arrodillado ante un monje que estaba a la
sombra y después de darle la bolsa se ha puesto a rezar delante del monje en la
creencia que esto le iba a servir para sus propósitos, cualquiera que estos
hayan sido.
En Wat
Campheng, de entre los edificios comunales de los monjes sale una versión muy
lenta e instrumental del “samba pa ti “. Estos monjes son unos roqueros.
En el
primero de estos tres, además es un cementerio y todos los años durante el año nuevo engalanan las tumbas y cada
cierto tiempo las repintan.
A las 12 ya
estábamos refugiados en el hotel, tumbaditos en la cama después de una ducha
refrescante y a la espera que se hiciera la una para salir a comer.
Hemos ido
al Geko café, mismo en el que comimos ayer, donde dan esas toallitas heladas,
que aunque solo momentáneamente, alivian mucho y es un buen aperitivo.
Los dos
días de tuc tuc nos han costado 29 usd.


























Esa es la cara de sorpresa que se te queda cuando te enteras que en Camboya hay ningüinos.
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